Ensayo Analítico y Crítico
En Colombia los indígenas y
campesinos han sido de los grupos, cuyos derechos fueron y siguen siendo
vulnerados sistemáticamente en aras de un desarrollo “sostenible”, que les ha
ido sacando de sus territorios, empujando a las grandes urbes y atomizándolos,
al grado de dejarlos ausentes, mimetizados
y expuestos a todo tipo de riesgo y situación inhumana, sin embargo,
gracias a su deseo de mejorar sus condiciones de vida, se han ido organizando y
han ido construyendo nuevas formas y maneras de hacer valer sus derechos y
abrir las puertas a nuevas alternativas en procura de que se les reivindique
todo aquello que se les ha negado.
En el derecho a la
identidad cultural, se rigen por los tratados internacionales, normas
constitucionales, legales, nacionales, regionales y municipales, constituyen
las garantías especiales en beneficio de los pueblos indígenas. A través del tiempo podemos observar que estos
pueblos indígenas se han organizado para vivir en comunidad, para defender sus
derechos y el de sus habitantes, en cuanto a la educación se ha avanzado en el
tema estudios superiores para estas comunidades, donde se adquieren los conocimientos
necesarios para poder llegar a trabajar por sus mismas comunidades y generar
espacios de participación activa y colectiva dentro de estas etnias o
resguardos.
El gobierno a través del ministerio del interior y del derecho ha sido
de gran apoyo a estas comunidades, el cual les ha brindado las herramientas
necesarias para que se lleve a cabo la organización de estas de estas
comunidades para que logren una integralidad en su diario vivir y que les
permita mejorar su calidad de vida. Por
tanto, todas las personas tienen el derecho y el deber de participar en la más
importante y general organización social que existe, es decir en el
estado, también pueden y deben
participar en el gobierno, en la administración pública, en la designación de
las autoridades según sus normas o
leyes, así mismo existe el deber y el derecho
de participar en el control y veeduría de las entidades estatales,
velando que cumplan con sus funciones y
tareas, atendiendo sin distingo las necesidades de todas las comunidades. Complementariamente, esa participación implica
la contribución económica según las capacidades y las reglas que se
establezcan, y el acatamiento y respeto
a las instituciones del estado, partiendo de la premisa que el estado está
fundado en el interés de las personas, por
tanto, las personas son y deben sentirse parte de éste en tanto que representan la organización que abarca
toda la sociedad.
Es importante imaginarse una sociedad más humana y con mayor capacidad
de reconocimiento por los valores de los otros, una sociedad en la que la
diferencia sea causa de goce y no de confrontación, una sociedad en la que se
entienda que la multiculturalidad es posible, que la oposición política
también, que los jóvenes y los viejos piensan diferente y no por ello son más o
menos legítimos, que las relaciones
sociales están totalmente permeadas de
condiciones subjetivas, de concepciones individuales y simultáneamente de las
influencias del entorno, y que por lo tanto es necesario analizarlas hasta el
fondo, teniendo en cuenta sus diferencias
y dejando de lado la manera prejuiciada y descalificadora que tradicionalmente
ha dominado.
Las necesidades de las comunidades se neutralizan
mediante el lenguaje, el dialogo la argumentación y la aceptación del otro como
legítimos integrantes de una misma sociedad, todos los seres humanos comparten
diferentes escenarios y todos actúan de
acuerdo a sus culturas, creencias, religiones, razas, etnias; cada individuo tiene su historia, interés,
capacidades y sus percepciones, por ello
se requiere desarrollar unas capacidades colectivas que garanticen a las
personas la consciencia sobre algunos cambios para transformar situaciones que
puedan llegar a mejorar de una u otra forma sus condiciones de vida.
A través de la historia las comunidades minoritarias
han sido “relegadas” a una forma de vida donde la vulnerabilidad se manifiesta
en varios aspectos, llámese educación, sus propias tradiciones, su cultura, que han limitado su propio desarrollo. Durante
décadas, las minorías han sido desconocidas y sus derechos vulnerados, hasta llegar a extremos como las
desapariciones forzosas, masacres, eliminación selectiva, entre otras, en donde
la sociedad se ha quedado inerme y no han
reaccionado en defensa de éstos.
Se considera que cada comunidad ha de tener su
propio plan de vida expresado en forma oral de generación en generación o de
manera escrita; cada comunidad busca mantener su propio patrimonio cultural, su
propia territorialidad, su lengua en particular, pero infortunadamente, estos aspectos básicos les han sido vulnerados
a través de la historia. Cada una de las anteriores comunidades mencionadas, manifiestan que su historia ha sido manipulada
y que de alguna manera han sido
invisibilizados, razón por la cual se han visto relegados y discriminados;
llegando a situaciones críticas como la no satisfacción de sus necesidades
básicas y la dependencia. Hoy por hoy gracias a los diferentes escenarios de
participación y la legislación que existe para proteger los derechos humanos,
se ha iniciado un proceso por la reivindicación social, entorno a minorías afro, gitanos, campesinos e indígenas, sin
embargo, a pesar de ello, la fuerza de
la discriminación y la indiferencia, no ha posibilitado que la bondad de la
norma llegue de manera igualitaria y equitativa para todos estos grupos que se
encuentra a lo largo y ancho del territorio nacional.
Una forma de concentrar esfuerzos y presionar para
que se haga realidad lo que se promulga desde la norma, es establecer en forma escrita los planes de
vida de cada una de estas comunidades, pues son estos grupos los que conocen verdaderamente sus
necesidades y propias expectativas. Es en este momento donde el estado juega
también una función muy importante porque es quien debe acompañar, orientar y
apoyar el proceso del plan de vida. Por
tanto resulta muy significativo que en
la creación de este instrumento llamado Plan de vida se concreten aspectos
importantes de la reafirmación cultural de cada comunidad, de ahí la
importancia que se realice dentro de procesos de reflexión y participación,
partiendo de una realidad innegable: la pluriculturalidad y plurietnicidad, como una verdad que
viene acompañada de una diversidad de hechos y situaciones propias de cada
etnia, grupo o cultura, y en cuyos planes de vida ha de verse reflejados sus conocimientos, necesidades, rituales, costumbres, saberes y tradiciones, procurando, conservar esas bases y creencias, para
perpetuarlas a través del tiempo y garantizar unas condiciones mininas de
calidad de vida, con las que puedan interactuar en medio de sociedades que
constantemente les están invisibilizando, ignorando, manipulando y reduciendo,
al punto de vulnerar sus derechos básicos. Los contenidos y directrices que
sustentan estas iniciativas son variados y han estado inspirados en la
conservación de la identidad cultural y los valores ancestrales que a lo largo
de la historia han acompañado la cotidianidad del día a día, a saber: el territorio y la medicina ancestral, la
construcción de un sistema económico y productivo denominado minga, la justicia,
la autoridad, la autonomía, la educación y la cultura propia, con todo ello se
pretende organizar las comunidades para mejorar sus condiciones de vida y hacer
realidad la aplicación de las normas y leyes, beneficiando a todos estos
pueblos, evitando que la historia se repita y que los hechos de violación de
los derechos humanos, tengan un punto
final en la historia. Todo esto ha
podido alcanzarse paulatinamente gracias a la organización de la comunidad
entorno a pequeños grupos de trabajo, donde los habitantes se han dado a la tarea de
ser parte activa en la integración de
comités de trabajo para la construcción de los Planes de Vida plasmados, esta
vez, en el papel, y con lo que se ha propiciado también nuevos espacios de participación dentro del colectivo social para
la toma de decisiones, ganando con ello espacios y reconocimiento, al punto de conseguir que dichos documentos sean incluidos y
tenidos en cuenta en los planes de desarrollo a nivel local, regional y
nacional, en donde se ha respetado las características propias de su
contenidos, además, de dar un reconocimiento y trato especial a los grupos que los han creado, según su escala
de valores y creencias, constituyendo todo este proceso en una verdadera solución
a las variadas problemáticas de las que han sido objeto, por su misma condición
de minoría o indefensión. De igual manera estos planes de vida, han tomado
relevancia en la medida de que quienes participan de él, han ido entendiendo la
primordial que resulta, hacer dicho ejercicio basados en las realidades del
contexto, puesto que si se desconoce el entorno próximo, dichos planes están en
riesgo de fracaso. Todos estos grupos,
tienen una constante, la necesidad de hacerse visibles, la necesidad de ser
reconocidos, respetados e incluidos, en un sistema que les ha marginado, pero
que al mismo tiempo les ha ofertado la posibilidad de construir su propio
espacio a la luz de los derechos humanos y hacerse visibles, sin perder sus
raíces y teniendo la certeza de una mejor condición de vida, en condiciones de
igualdad, libertad y equidad. Por ello,
hoy por hoy, se puede observar que estas comunidades tienen el derecho
a elegir a sus representantes o líderes y así mismo.
En
el desarrollo de los pueblos indígenas
una estrategia es la formación y conformación de grupos de potencial
humano y social, fortaleciendo a estos pueblos en sus capacidades cognitivas y
sociales para promover espacios de análisis, reflexión, definición de acciones,
participación y toma de decisiones. Es así como se puede observar la creación
de puntos de socialización comunitaria y espacios de formación en el área de
sistemas que le permite fortalecer sus capacidades intelectuales y formativas. Un ejemplo que se puede mencionar es el de la
Asociación – ASODIGUA, la cual genera espacios
de participación ciudadana con el fin de fortalecer el tejido social en
estas comunidades, en el programa de inclusión digital han permitido que las
comunidades interactúen con la tecnología y aprendan a utilizar herramientas tecnológicas,
también, en cuanto al desarrollo
humano, han facilitado la interacción
entre pares generando espacios de participación y crecimiento personal.
Todos estos movimientos y cambios,
permiten de alguna manera que se hable del desarrollo de los pueblos indígenas,
cuyos avances en el tiempo promovido la incidencia en la política pública,
generando nuevos espacios de participación ciudadana dentro de sus comunidades,
las cuales han sido formadas para reafirmar en las mismas estos potenciales,
para que así generen proyectos sociales en beneficio de sus comunidades
mejorando sus condiciones de vida. Por tanto,
estas nuevas realidades han ido impulsando y fortaleciendo las capacidades y
potenciales de estas comunidades dentro de estructuras indígenas de
participación, gestión y representación,
impulsando procesos importantes dentro
de un marco de equidad, democracia y respeto a los derechos y costumbres
propias, que han llevado al fortalecimiento
de la, tan debilitada, identidad en Colombia, constituyéndose en una tarea
"vital", tan vital como la vida misma, como respirar, caminar,
hablar, interactuar. Una identidad
cultural arraigada, no permitiría que sus líderes vacilaran en proveer a su
pueblo, lo que les beneficia y se intensificarían ejercicios como la
construcción colectiva de Planes de Vida, más esto solo es posible de la mano
de verdaderos valores ciudadanos, puesto que son los valores esos principios rectores que
permiten orientar el comportamiento en función de la realización del ser humano
como tal, al tiempo que son fuente de satisfacción y plenitud. Tal es el caso de la comunidad Afrocolombiana,
cuyos valores y principios les han
permitido formar y fortalecer su identidad, la cual la han definido como “el conjunto de
imágenes que ellos han generado, con base en los valores y pensamientos,
construidos y desarrollados en forma autónoma, a partir de la visión que
tenemos sobre nosotros como personas y como pueblo afrocolombiano”. Sus
valores giran en torno a elementos claves como: la condición humana o humanidad, la africanidad, el Ser africano, el
panafricanismo o solidaridad entre los pueblos africanos, la mujer
afrocolombiana, la historia afrocolombiana, el cimarronismo, el patrimonio
territorial, la biodiversidad, la etnoeducación afrocolombiana, los derechos históricos étnicos y
ciudadanos, la legislación especial
afrocolombiana, el procesos organizativo
social y étnico, el proyecto político
étnico afrocolombiano y el proyecto de vida afrocolombiano.
Este
modelo de los valores
afrocolombianos ha sido recuperado y
reproducido por esta misma comunidad, permitiéndose así dejar de lado los pensamientos de esclavitud
y asumiendo comportamiento con espíritu
de superación e interacción con el medio. Es por esto que se puede dar fe,
que grupos poblacionales como los afrocolombianos, son fundadores y creadores de su propia
historia generada desde ellos mismos, a partir de ejercicios participativos
como los proyectos de vida, fundamentados en pensamientos positivos y de gran
espíritu de superación personal. Con ello los afrocolombianos han demostrado su
condición de luchadores, que han ido recuperando su dignidad y libertad, también,
es importante resaltar que estas comunidades han procurado transmitir a las
nuevas generaciones su cultura, creencias,
valores y su identidad.
También es importante resaltar que las comunidades
afrocolombianas están totalmente organizadas, con unas condiciones de vida ya
establecidas a nivel social y cultural. Estas comunidades están organizadas y
establecidas en varias regiones del país donde su ideal es luchar por sus
comunidades y el mantener sus culturas
afrocolombianas en donde este focalizadas como tal. La valoración o percepción que esta comunidad tiene de sí misma ha generado un enfoque especial hacia el
desarrollo de cualidades como la autoestima, autoimagen, orgullo, honor y
autonomía; pese a ello, no se puede desconocer, que aún se evidencia la
presencia de contravalores que generan
auto negación, auto desprecio, inseguridad y complejo de subvaloración, todo ello, debido a que por muchos años la
afrocolombianidad se ha forjado en un concepto de esclavización llegando a
considerarlos seres inferiores y animalizados.
Por otra parte, existe una población, poco
reconocida en Colombia, el pueblo Rom, conocido comúnmente como los gitanos o
los húngaros en muchos países de América, es un pueblo primitivo que tiene sus
orígenes en el norte de la India, quienes al igual que la comunidad
afrocolombiana presenta altos índices de pobreza y necesidades básicas
insatisfechas, lo cual ha incidido de forma negativa en la identidad cultural
rom, presentándose transformaciones culturales que la ponen en un alto grado de
vulnerabilidad aunado a su contacto
mínimo con la educación occidental, ya que dentro del imaginario del rom la
escolarización de los niños y jóvenes es perjudicial para la pervivencia de su
identidad cultural y, especialmente restringe sus movilizaciones tradicionales.
A diferencia de los afrocolombianos y los indígenas
que sustentan su cultura y su cosmovisión en la estrecha relación con el
territorio, entre los Rom los valores fundamentales de supervivencia están
condicionados principalmente a la unidad familiar, la descendencia, el respeto
a la ley propia, a la tradición oral y a la constante transformación de las
estrategias económicas. Ambas
poblaciones son minorías étnicas en nuestro País quienes a pesar de tener una
presencia territorial no tienen una participación en los espacios democráticos
y acceso a los servicios sociales, económicos y culturales e igualdad de
condiciones a otras poblaciones.
Grande es la
necesidad de que Colombia sea una sociedad más incluyente y respetuosa del otro
y de lo otro, pues solo de esta manera se construye una verdadera convivencia,
en donde la dignidad, el reconocimiento de los derechos humanos, la validación
de la otredad y la inclusión se constituyen en el camino que muy seguramente
llevará a la paz y la reconciliación, de un país que ha sufrido los rigores de
la violencia y que ha invisibilizado a muchos de sus actores sociales (los
campesinos, los indígenas, los afro) llegando a extremos como el exterminio
(masacres, asesinatos, atentados, desplazamiento). En donde todos aquellos que han pensado
diferente se han convertido en "la piedra en el zapato" de otro grupo
de actores (multinacionales, gobierno, grupos armados, oligarcas) que
polarizaron su discurso y a través de la exclusión han conseguido cristalizar
sus propósitos egoístas, en aras de un mentiroso "desarrollo sostenible y
sustentable".
Por tanto, así como lo
han logrado Los Pastos, grupo indígena ubicado en el departamento de
Nariño, a través de su estrategia para mejorar
su condición de vida, por medio de la organización de sus colectivos y de una
excelente participación, a partir de la toma de decisiones consensuadas y direccionados
desde un modelo de participación con el que han ido acariciando el sueño de
muchas comunidades de acceder a una calidad de vida a partir del reconocimiento
de su realidad, necesidades y expectativas, se puede entonces corroborar, que
un camino adecuado y que ofrece grandes resultados es la organización de la
comunidad y que esta postura, como alternativa para la potenciación de los
liderazgos posibilitará alcanzar el
Desarrollo comunitario de los pueblos indígenas, afros, campesinos y roms,
sin necesidad de llegar a extremos de violencia, eliminación o coerción.
Está entonces
demostrado que podremos llegar a las mejores salidas a partir del dialogo, del
respeto, de la inclusión, del reconocimiento y de la participación social; y
que el desarrollo de las comunidades, no solo depende de éstas, sino también
del compromiso real, de todos aquellos que, comprometidos con la paz y la vida,
retornen su mirada a aquellos, que aun siendo minoría, hicieron y siguen haciendo
parte importantísima de la historia de una nación de todos, llamada Colombia.
Referencias
Bibliográficas
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2011. Metodología y Practica del Desarrollo de la Comunidad.
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