viernes, 13 de junio de 2014

Ensayo




Ensayo Analítico y Crítico


En Colombia los indígenas y campesinos han sido de los grupos, cuyos derechos fueron y siguen siendo vulnerados sistemáticamente en aras de un desarrollo “sostenible”, que les ha ido sacando de sus territorios, empujando a las grandes urbes y atomizándolos, al grado de dejarlos ausentes, mimetizados  y expuestos a todo tipo de riesgo y situación inhumana, sin embargo, gracias a su deseo de mejorar sus condiciones de vida, se han ido organizando y han ido construyendo nuevas formas y maneras de hacer valer sus derechos y abrir las puertas a nuevas alternativas en procura de que se les reivindique todo aquello que se les ha negado.

En el derecho a la identidad cultural, se rigen por los tratados internacionales, normas constitucionales, legales, nacionales, regionales y municipales, constituyen las garantías especiales en beneficio de los pueblos indígenas. A  través del tiempo podemos observar que estos pueblos indígenas se han organizado para vivir en comunidad, para defender sus derechos y el de sus habitantes, en cuanto a la educación se ha avanzado en el tema estudios superiores para estas comunidades,  donde se adquieren los conocimientos necesarios para poder llegar a trabajar por sus mismas comunidades y generar espacios de participación activa y colectiva dentro de estas etnias o resguardos.
El gobierno a través del ministerio del interior y del derecho ha sido de gran apoyo a estas comunidades, el cual les ha brindado las herramientas necesarias para que se lleve a cabo la organización de estas de estas comunidades para que logren una integralidad en su diario vivir y que les permita mejorar su calidad de vida.  Por tanto, todas las personas tienen el derecho y el deber de participar en la más importante y general organización social que existe, es decir en el estado,  también pueden y deben participar en el gobierno, en la administración pública, en la designación de las autoridades según sus normas  o leyes, así mismo existe el deber y el derecho  de participar en el control y veeduría de las entidades estatales, velando que cumplan  con sus funciones y tareas, atendiendo sin distingo las necesidades de  todas las comunidades.  Complementariamente, esa participación implica la contribución económica según las capacidades y las reglas que se establezcan,  y el acatamiento y respeto a las instituciones del estado, partiendo de la premisa que el estado está fundado  en el interés de las personas, por tanto, las personas son y deben sentirse parte de éste en tanto  que representan la organización que abarca toda la sociedad.

Es importante imaginarse  una sociedad más humana y con mayor capacidad de reconocimiento por los valores de los otros, una sociedad en la que la diferencia sea causa de goce y no de confrontación, una sociedad en la que se entienda que la multiculturalidad es posible, que la oposición política también, que los jóvenes y los viejos piensan diferente y no por ello son más o menos legítimos,  que las relaciones sociales están totalmente  permeadas de condiciones subjetivas, de concepciones individuales y simultáneamente de las influencias del entorno, y que por lo tanto es necesario analizarlas hasta el fondo, teniendo en cuenta sus diferencias  y dejando de lado la manera prejuiciada y descalificadora que tradicionalmente ha dominado.
Las necesidades de las comunidades se neutralizan mediante el lenguaje, el dialogo la argumentación y la aceptación del otro como legítimos integrantes de una misma sociedad, todos los seres humanos comparten diferentes escenarios  y todos actúan de acuerdo a sus culturas, creencias, religiones, razas, etnias;   cada individuo tiene su historia, interés, capacidades y sus percepciones,  por ello se requiere desarrollar unas capacidades colectivas que garanticen a las personas la consciencia sobre algunos cambios para transformar situaciones que puedan llegar a mejorar de una u otra forma sus condiciones de vida.

A través de la historia las comunidades minoritarias han sido “relegadas” a una forma de vida donde la vulnerabilidad se manifiesta en varios aspectos, llámese educación, sus propias tradiciones, su cultura,  que han limitado su propio desarrollo. Durante décadas, las minorías han sido desconocidas y sus derechos vulnerados,  hasta llegar a extremos como las desapariciones forzosas, masacres, eliminación selectiva, entre otras, en donde la sociedad se  ha quedado inerme y no han reaccionado en defensa de éstos.
Se considera que cada comunidad ha de tener su propio plan de vida expresado en forma oral de generación en generación o de manera escrita; cada comunidad busca mantener su propio patrimonio cultural, su propia territorialidad, su lengua en particular,  pero infortunadamente,  estos aspectos básicos les han sido vulnerados a través de la historia. Cada una de las anteriores comunidades mencionadas,  manifiestan que su historia ha sido manipulada y  que de alguna manera han sido invisibilizados, razón por la cual se han visto relegados y discriminados; llegando a situaciones críticas como la no satisfacción de sus necesidades básicas y la dependencia. Hoy por hoy gracias a los diferentes escenarios de participación y la legislación que existe para proteger los derechos humanos, se ha iniciado un proceso por la reivindicación social, entorno a minorías  afro, gitanos, campesinos e indígenas, sin embargo,  a pesar de ello, la fuerza de la discriminación y la indiferencia, no ha posibilitado que la bondad de la norma llegue de manera igualitaria y equitativa para todos estos grupos que se encuentra a lo largo y ancho del territorio nacional.

Una forma de concentrar esfuerzos y presionar para que se haga realidad lo que se promulga desde la norma,  es establecer en forma escrita los planes de vida de cada una de estas comunidades, pues son estos grupos  los que conocen verdaderamente sus necesidades y propias expectativas. Es en este momento donde el estado juega también una función muy importante porque es quien debe acompañar, orientar y apoyar el proceso del plan de vida.  Por tanto resulta muy  significativo que en la creación de este instrumento llamado Plan de vida se concreten aspectos importantes de la reafirmación cultural de cada comunidad, de ahí la importancia que se realice dentro de procesos de reflexión y participación, partiendo de una realidad innegable: la pluriculturalidad y plurietnicidad, como una verdad que viene acompañada de una diversidad de hechos y situaciones propias de cada etnia, grupo o cultura, y en cuyos planes de vida ha de verse reflejados  sus conocimientos, necesidades, rituales, costumbres,  saberes y tradiciones, procurando,  conservar esas bases y creencias, para perpetuarlas a través del tiempo y garantizar unas condiciones mininas de calidad de vida, con las que puedan interactuar en medio de sociedades que constantemente les están invisibilizando, ignorando, manipulando y reduciendo, al punto de vulnerar sus derechos básicos. Los contenidos y directrices que sustentan estas iniciativas son variados y han estado inspirados en la conservación de la identidad cultural y los valores ancestrales que a lo largo de la historia han acompañado la cotidianidad del día a día, a saber:  el territorio y la medicina ancestral, la construcción de un sistema económico y productivo denominado minga, la justicia, la autoridad, la autonomía, la educación y la cultura propia, con todo ello se pretende organizar  las comunidades para  mejorar sus condiciones de vida y hacer realidad la aplicación de las normas y leyes, beneficiando a todos estos pueblos, evitando que la historia se repita y que los hechos de violación de los derechos humanos,  tengan un punto final en la historia.  Todo esto ha podido alcanzarse paulatinamente gracias a la organización de la comunidad entorno a pequeños grupos de trabajo,  donde los habitantes se han dado a la tarea de ser  parte activa en la integración de comités de trabajo para la construcción de los Planes de Vida plasmados, esta vez, en el papel, y con lo que se ha propiciado también nuevos espacios de  participación dentro del colectivo social para la toma de decisiones, ganando con ello espacios y reconocimiento, al punto de conseguir  que dichos documentos sean incluidos y tenidos en cuenta en los planes de desarrollo a nivel local, regional y nacional, en donde se ha respetado las características propias de su contenidos, además, de dar un reconocimiento y trato especial a  los grupos que los han creado, según su escala de valores y creencias, constituyendo todo este proceso en una verdadera solución a las variadas problemáticas de las que han sido objeto, por su misma condición de minoría o indefensión. De igual manera estos planes de vida, han tomado relevancia en la medida de que quienes participan de él, han ido entendiendo la primordial que resulta, hacer dicho ejercicio basados en las realidades del contexto, puesto que si se desconoce el entorno próximo, dichos planes están en riesgo de fracaso.  Todos estos grupos, tienen una constante, la necesidad de hacerse visibles, la necesidad de ser reconocidos, respetados e incluidos, en un sistema que les ha marginado, pero que al mismo tiempo les ha ofertado la posibilidad de construir su propio espacio a la luz de los derechos humanos y hacerse visibles, sin perder sus raíces y teniendo la certeza de una mejor condición de vida, en condiciones de igualdad, libertad y equidad.  Por ello, hoy por hoy, se puede observar que estas comunidades tienen el derecho a elegir a sus representantes o líderes y así mismo.

En el desarrollo de los pueblos indígenas  una estrategia es la formación y conformación de grupos de potencial humano y social, fortaleciendo a estos pueblos en sus capacidades cognitivas y sociales para promover espacios de análisis, reflexión, definición de acciones, participación y toma de decisiones. Es así como se puede observar la creación de puntos de socialización comunitaria y espacios de formación en el área de sistemas que le permite fortalecer sus capacidades intelectuales y formativas.  Un ejemplo que se puede mencionar es el de la Asociación – ASODIGUA, la cual genera espacios  de participación ciudadana con el fin de fortalecer el tejido social en estas comunidades, en el programa de inclusión digital han permitido que las comunidades interactúen con la tecnología y aprendan  a utilizar herramientas tecnológicas, también,  en cuanto al desarrollo humano,  han facilitado la interacción entre pares generando espacios de participación y crecimiento personal.
Todos estos movimientos y cambios, permiten de alguna manera que se hable del desarrollo de los pueblos indígenas, cuyos avances en el tiempo promovido la incidencia en la política pública, generando nuevos espacios de participación ciudadana dentro de sus comunidades, las cuales han sido formadas para reafirmar en las mismas estos potenciales, para que así generen proyectos sociales en beneficio de sus comunidades mejorando sus condiciones de vida.   Por tanto, estas nuevas realidades han ido impulsando y fortaleciendo las capacidades y potenciales de estas comunidades dentro de estructuras indígenas de participación, gestión y representación,  impulsando procesos  importantes dentro de un marco de equidad, democracia y respeto a los derechos y costumbres propias, que han llevado al fortalecimiento  de  la,  tan debilitada, identidad en Colombia, constituyéndose en una tarea "vital", tan vital como la vida misma, como respirar, caminar, hablar, interactuar.  Una identidad cultural arraigada, no permitiría que sus líderes vacilaran en proveer a su pueblo, lo que les beneficia y se intensificarían ejercicios como la construcción colectiva de Planes de Vida, más esto solo es posible de la mano de verdaderos valores ciudadanos, puesto que son los valores esos principios rectores que permiten orientar el comportamiento en función de la realización del ser humano como tal, al tiempo que son fuente de satisfacción y plenitud.  Tal es el caso de la comunidad Afrocolombiana, cuyos valores y principios  les han permitido formar y fortalecer su identidad,  la cual la han definido como “el conjunto de imágenes que ellos han generado, con base en los valores y pensamientos, construidos y desarrollados en forma autónoma, a partir de la visión que tenemos sobre nosotros como personas y como pueblo afrocolombiano”.   Sus valores giran en torno a elementos claves como: la condición humana o humanidad, la africanidad, el Ser africano, el panafricanismo o solidaridad entre los pueblos africanos, la mujer afrocolombiana, la historia afrocolombiana, el cimarronismo, el patrimonio territorial, la biodiversidad, la etnoeducación afrocolombiana,  los derechos históricos étnicos y ciudadanos,  la legislación especial afrocolombiana,  el procesos organizativo social y étnico,  el proyecto político étnico afrocolombiano y el proyecto de vida afrocolombiano.
 
Este modelo de  los valores afrocolombianos  ha sido recuperado y reproducido por esta misma comunidad, permitiéndose así  dejar de lado los pensamientos de esclavitud y asumiendo comportamiento con espíritu  de superación e interacción con el medio. Es por esto que se puede dar fe, que grupos poblacionales como los afrocolombianos,  son fundadores y creadores de su propia historia generada desde ellos mismos, a partir de ejercicios participativos como los proyectos de vida, fundamentados en pensamientos positivos y de gran espíritu de superación personal. Con ello los afrocolombianos han demostrado su condición de luchadores, que han ido recuperando su dignidad y libertad, también, es importante resaltar que estas comunidades han procurado transmitir a las nuevas generaciones su cultura,  creencias,  valores y su identidad.
También es importante resaltar que las comunidades afrocolombianas están totalmente organizadas, con unas condiciones de vida ya establecidas a nivel social y cultural. Estas comunidades están organizadas y establecidas en varias regiones del país donde su ideal es luchar por sus comunidades y  el mantener sus culturas afrocolombianas en donde este focalizadas como tal.  La valoración o percepción que esta comunidad tiene de sí misma  ha generado un enfoque especial hacia el desarrollo de cualidades como la autoestima, autoimagen, orgullo, honor y autonomía; pese a ello, no se puede desconocer, que aún se evidencia la presencia de contravalores  que generan auto negación, auto desprecio, inseguridad y complejo de subvaloración,  todo ello, debido a que por muchos años la afrocolombianidad se ha forjado en un concepto de esclavización llegando a considerarlos seres inferiores y animalizados.

Por otra parte, existe una población, poco reconocida en Colombia, el pueblo Rom, conocido comúnmente como los gitanos o los húngaros en muchos países de América, es un pueblo primitivo que tiene sus orígenes en el norte de la India, quienes al igual que la comunidad afrocolombiana presenta altos índices de pobreza y necesidades básicas insatisfechas, lo cual ha incidido de forma negativa en la identidad cultural rom, presentándose transformaciones culturales que la ponen en un alto grado de vulnerabilidad aunado a  su contacto mínimo con la educación occidental, ya que dentro del imaginario del rom la escolarización de los niños y jóvenes es perjudicial para la pervivencia de su identidad cultural y, especialmente restringe sus movilizaciones tradicionales.
A diferencia de los afrocolombianos y los indígenas que sustentan su cultura y su cosmovisión en la estrecha relación con el territorio, entre los Rom los valores fundamentales de supervivencia están condicionados principalmente a la unidad familiar, la descendencia, el respeto a la ley propia, a la tradición oral y a la constante transformación de las estrategias económicas.  Ambas poblaciones son minorías étnicas en nuestro País quienes a pesar de tener una presencia territorial no tienen una participación en los espacios democráticos y acceso a los servicios sociales, económicos y culturales e igualdad de condiciones a otras poblaciones. 

Grande es la necesidad de que Colombia sea una sociedad más incluyente y respetuosa del otro y de lo otro, pues solo de esta manera se construye una verdadera convivencia, en donde la dignidad, el reconocimiento de los derechos humanos, la validación de la otredad y la inclusión se constituyen en el camino que muy seguramente llevará a la paz y la reconciliación, de un país que ha sufrido los rigores de la violencia y que ha invisibilizado a muchos de sus actores sociales (los campesinos, los indígenas, los afro) llegando a extremos como el exterminio (masacres, asesinatos, atentados, desplazamiento).  En donde todos aquellos que han pensado diferente se han convertido en "la piedra en el zapato" de otro grupo de actores (multinacionales, gobierno, grupos armados, oligarcas) que polarizaron su discurso y a través de la exclusión han conseguido cristalizar sus propósitos egoístas, en aras de un mentiroso "desarrollo sostenible y sustentable".

Por tanto, así como lo han logrado Los Pastos, grupo indígena ubicado en el departamento de Nariño,  a través de su estrategia para mejorar su condición de vida, por medio de la organización de sus colectivos y de una excelente participación, a partir de la toma de decisiones consensuadas y direccionados desde un modelo de participación con el que han ido acariciando el sueño de muchas comunidades de acceder a una calidad de vida a partir del reconocimiento de su realidad, necesidades y expectativas, se puede entonces corroborar, que un camino adecuado y que ofrece grandes resultados es la organización de la comunidad y que esta postura, como alternativa para la potenciación de los liderazgos posibilitará alcanzar el Desarrollo comunitario de los pueblos indígenas, afros, campesinos y roms, sin necesidad de llegar a extremos de violencia, eliminación o coerción.

Está entonces demostrado que podremos llegar a las mejores salidas a partir del dialogo, del respeto, de la inclusión, del reconocimiento y de la participación social; y que el desarrollo de las comunidades, no solo depende de éstas, sino también del compromiso real, de todos aquellos que, comprometidos con la paz y la vida, retornen su mirada a aquellos, que aun siendo minoría, hicieron y siguen haciendo parte importantísima de la historia de una nación de todos, llamada Colombia.



Referencias Bibliográficas

Ander-Egg. Ezequiel. (Blog). 2011. Metodología y Practica del Desarrollo de la Comunidad.
Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento - CODHES. (2009). Frente a la indiferencia del desplazamiento forzado indígena. Informe presentado al Relator.

Colectivo de Abogados José Alver Restrepo - CCJAR. (2009). Elementos sobre la situación de derechos civiles y políticos de los pueblos indígenas en Colombia. Visita a Colombia – Relator Especial de Naciones Unidas sobre la situación de los Derechos humanos y las Libertades Fundamentales de los Pueblos Indígenas.  

Consejo Territorial de Cabildos - CTC. (2009). Situación de los pueblos Wintukwa (Arhuaco), Kakatukwa (Kankwa- mo), Kaggaba (kogui) y Sanka (Wiwa) de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia. Informe presentado al Relator.

MaxNeef, Manfred. 1998. (2ª. edición).  Desarrollo a Escala Humana. Tomado el 25 de abril de 2014 de: http://www.max-neef.cl/descargas/Max_Neef-Desarrollo_a_escala_humana.pdf.

Mosquera. Blog. (2001). Valores en la cultura  afrocolombiana. Tomado el 28 de abril de 2014 de. http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/sociologia/estudiosafro/estudiosafro9.htm

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